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La basílica de Saint-Sernin

Esta basílica del siglo XI, de ladrillo y piedra, es nada menos que uno de los mayores edificios románicos de Occidente.

De camino a Santiago de Compostela

Se construyó en honor a San Saturnino (también llamado Serenín, Sernin o Cernin), primer obispo de Toulouse, entre los siglos XI y XIII. Te invitamos a deambular alrededor del edificio y admirar su elegante cabecera, rodeada de capillas escalonadas hasta el campanario octogonal, muy característico de la arquitectura tolosana.

En su interior, cinco amplias naves abovedadas convergen hacia el coro y el baldaquino de madera dorada y mármol. No te pierdas tampoco las criptas ni los santos cuerpos, un tesoro de reliquias que da testimonio del prestigioso pasado de esta iglesia de peregrinación.

Antigua etapa del Camino de Compostela, está inscrita como tal en el patrimonio de la Unesco.

Un flor de coral

El famoso cantante tolosano Claude Nougaro rindió un vibrante homenaje a la basílica de Saint-Sernin en su canción “Ô Toulouse”:
«Il y a de l’orage dans l’air et pourtant l’église Saint-Sernin illumine le soir d’une fleur de corail que le soleil arrose» (Huele a tormenta en el aire y, aún así, la iglesia de Saint Sernin ilumina la noche como una flor de coral regada por el sol)

Esculturas románicas

El tímpano, la puerta Miègeville, los capiteles y todos los elementos decorativos esculpidos en piedra de la basílica son obras maestras de la escultura románica.

La puerta Miègeville debe su nombre al hecho de que se abre frente a la calle que recorría la ciudad por la mitad (mièja vila). En su tímpano, de mármol de los Pirineos, vemos la escena de la Ascensión de Cristo, rodeado de ángeles y de los doce apóstoles y de otros dos personajes en la parte inferior. El portal data de inicios del siglo XII.

Place Saint-Sernin