Pequeñas cascadas, fuentes rodeadas de flores... Este antiguo jardín botánico tiene algo para cada paseante.
Es un jardín público con un arroyo donde nadan patos, cisnes y ocas y que permite apreciar las especies botánicas que antiguamente podían recoger los estudiantes de medicina para estudiar las plantas medicinales. Precisamente era la meta inicial de este jardín cuando fue creado en 1794, gracias a la iniciativa del naturalista Philippe Picot de Lapeyrouse.
Hoy el jardín lo frecuentan los corredores y las familias que pasean. Es un verdadero paraíso para los niños. Juegos infantiles, tiovivo (abierto a diario a partir de las dos de la tarde), pequeño tren e incuso, a veces, paseos en ponis.
Hay unas pasarelas para peatones que comunican directamente con el jardín del Grand-Rond o con el Jardín Royal.